«Fuego»: el embrujo de Antonio Gades llega al Teatro Real

«Fuego»: el embrujo de Antonio Gades llega al Teatro Real

La compañía que creó el coreógrafo y cuida su legado presenta su versión de «El amor brujo», que se estrenó en 1989

La danza desembarca esta temporada en el Teatro Real de la mano de uno de los más grandes creadores españoles: Antonio Gades. El coronavirus ha impedido que las huestes del Ballet de Múnich viajaran a España para ofrecer su versión de «Giselle», como estaba previsto, y la compañía española, que se ha quedado en tierra por la misma razón -tuvo que cancelar unas funciones en Baden-Baden-, ocupará su lugar con la obra menos conocida de ese fértil binomio que conformaron Antonio Gades y Carlos Saura: «Fuego». Se trata de un ballet creado en 1989 a partir de la película «El amor brujo», firmada por ambos cuatro años antes. En el Teatro Real la compañía -que dirige artísticamente Stella Araúzo- contará como solistas con Esmeralda Manzanas (Candela), Álvaro Madrid (Carmelo), Juan Pedro Delgado (El espectro) y Raquel Valencia (La hechicera). En el foso estará la Orquesta Titular del Teatro Real, bajo la batuta de Miquel Ortega, y las funciones (22, 23 y 24) tendrán un componente de emotividad añadido, ya que estarán dedicadas al recientemente fallecido Gerardo Vera, autor del espacio escénico y el vestuario, «Fuego» fue un encargo del Teatro del Chatelet de París, donde se estrenó la obra el 26 de enero de 1989. Antonio Gades, recuerda Eugenia Eiriz, su viuda y la directora de la Fundación que lleva el nombre del artista, venía de una situación personal muy difícil -a su separación de Pepa Flores y el fallecimiento de su padre se unió el asesinato de su hermano Enrique, apuñalado en plena plaza de Santa Ana-. Todo ello había llevado a Gades a tomarse un período «de reflexión y de descanso», que rompió, entre otras cosas, el encargo parisino. El estreno en el Chatelet tuvo un éxito notable, con más de veinte minutos de aplausos. Sin embargo, apenas un par de días después, Gades y Saura anunciaron que no se estrenaría en España. «Allí hay mucho fuego ya. Hacen fuego por todas partes», bromearon como toda explicación. «No se sabe qué razones tuvieron para tomar aquella decisión», recuerda Eugenia Eiriz, De todos modos, concluye, «en esta obra hay cosas que apuntan ya lo que Gades hizo después en «Fuenteovejuna»; él mismo, revisando los vídeos de la coreografía, decía que era de lo mejor que había hecho». El público español tuvo que esperar veinticinco años para ver «Fuego». El estreno se produjo en julio de 2014 en el Teatro de la Zarzuela, coincidiendo con el décimo aniversario de la muerte de su coreógrafo. «Es una obra misteriosa, de transición entre «Carmen« y «Fuenteovejuna» -sigue Eugenia Eiriz-. Es una obra misteriosa, en la que sin duda influyó su estado de ánimo; la primera escena es un apuñalamiento, que a la postre será el momento más real de la coreografía». Fue la presencia de un personaje fantasmal -el espectro presente en el libreto firmado por Gregorio Martínez Sierra, pero escrito por María Lejárraga- lo que mayores quebraderos le dio a Gades porque, como recuerda Stella Araúzo, «a Antonio le gustaba beber del pueblo y traerlo al escenario; darle dramaturgia al flamenco sin deteriorarlo». El propio Gades escribió en su día: «La versión escénica es muy diferente a la cinematográfica. Carlos y yo contamos otra historia. Nos servimos de la banda sonora del filme cantada por Rocío Jurado, con la Orquesta Nacional de España dirigida por el maestro Jesús López Cobos, pero cambiamos el orden de los extractos a los que yo he añadido flamenco y numerosas músicas populares que no figuran en la película». «Fuego» rompió el tándem que formaron Carlos Saura y Antonio Gades, y que en años anteriores firmaron «Bodas de Sangre» y «Carmen», dos películas que transformaron sin duda, especialmente la segunda, con un personaje mucho más universal, la imagen del flamenco. «Hay un antes y un después de «Carmen» -reconoce Stella Araúzo-; a partir de esta película se abrió un universo nuevo, se despertó en todo el mundo una afición no solo por el flamenco, con muchísima gente queriendo aprender a bailar y a tocar, sino por España y por su cultura. Hay un antes y un después». «Fuego» no fue el primer acercamiento de Antonio Gades a «El amor brujo». En 1967 participó en la película que con este título dirigió Rovira Beleta, y cinco años antes había bailado el Espectro en una producción de la Scala de Milán coreografiada por Amadeo Amodio.