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Bodas de Sangre 1974

En 1974 Antonio Gades daría un paso de gigante para la danza española con la creación de su ballet Bodas de Sangre, basado en la obra homónima de Federico García Lorca, quien a su vez recogió la noticia de un suceso ocurrido en Níjar en 1928. La adaptación para ballet la realizó Alfredo Mañas, quien ya había colaborado con Antonio diez años antes en el Don Juan.

 

Antonio Gades como Leonardo y Carmen Villena como Mujer
© Fotógrafo. Todos los derechos reservados

 

La Compañía, que por entonces contaba con poco menos de veinte personas, sería la encargada de ponerla en escena, y el lugar elegido para el estreno mundial sería el Teatro Olimpico de Roma, el día 2 de abril de 1974.

Con respecto a la obra el bailarín y coreógrafo afirmaba: "Con Bodas de sangre quise rendirle homenaje al poeta teniéndome que ir a Roma para estrenarla. Soy hijo de una cultura mediterránea, que es una cultura de celos, amor, muerte y que no sólo existe en el baile, sino en la literatura y la pintura y otras artes. El sentimiento trágico es siempre una constante. Bodas de Sangre es verdaderamente una película española, una tragedia impregnada de folclore. Siempre me interesa la obra lorquiana, principalmente porque describe en profundidad, densidad e intenciones al pueblo andaluz".

Seis años después del estreno del ballet en los más importantes teatros del mundo, Antonio Gades se puso en las manos del director Carlos Saura para realizar la versión cinematográfica del ballet.

Antonio se refería a una de las escenas más emocionantes del ballet, la pelea del final entre Leonardo y el Novio, que en cierta forma resume su actitud ante lo creativo y lo interpretativo en su arte: "Esa pelea es lo más difícil que yo he hecho en mi vida. Me exige mucho, me exige todo. Quiero sintetizar ese dolor, bailar como el hombre que va a morir y recibe a la muerte con austeridad, sin aspavientos ni espectacularidades".

Bodas de Sangre ha sido llevada al escenario por las más variadas compañías de baile, como es el caso de Ballet Nacional de España, el Ballet Nacional de Cuba, el Ballet de Nancy o el de la Ópera de Roma, la Compañía Andaluza de Danza. Ahora es de nuevo la Compañía Antonio Gades la que pone en escena una de las mejores obras del teatro bailado en español, vanguardia del siglo XX, un clásico de la danza contemporánea.

 

Antonio Gades como Leonardo y Cristina Hoyos como Novia
© Fotógrafo. Todos los derechos reservados

 

ESCENA PRIMERA

La mañana de la boda, la Madre ayuda al Novio a vestir su traje de ceremonia. Durante la danza, la Madre descubre que el Novio lleva una navaja a la boda. La Madre, trágica, se la quita. El Novio le dice a la Madre que la navaja no es sólo un objeto de muerte, que sirve, también, para cortar un racimo de uvas o una flor imaginaria que el Novio entrega a la Madrid. Pero la Madre, que oye, como un mal presagio, el galopar de un caballo, deja la navaja del Novio en la casa.

ESCENA SEGUNDA

La misma mañana de la boda, la mujer de Leonardo, ya vestida para ir a la ceremonia, espera inquieta, la llegada de su marido. Leonardo, como tantas otras veces llega tarde o no vuelve a casa. La mujer de Leonardo, en la espera, mece la cuna de su hijo, y canta, dramática, una nana. La mujer de Leonardo deja de cantar: oye el galopar de un caballo. El galopar del mismo caballo que ha oído la Madre del Novio. Entra Leonardo, adusto, sombrío, misterioso. Leonardo y su mujer bailan una danza de celos y reproches. Leonardo, en un rasgo de ternura, mece la cuna de su hijo. La mujer le quita a Leonardo la cuna del niño y sale de escena.

ESCENA TERCERA

Leonardo, adusto, sombrío, misterioso, se queda solo, pensativo, mirando a la lejanía: evocando a alguien. Ese alguien está lejos, pero la imaginación de Leonardo borra la distancia y su deseo se materializa: aparece la Novia, que en enaguas y corpiño, se deja vestir para la ceremonia de la boda. Y da comienzo la danza del amor oculto. Leonardo abraza imaginariamente a la Novia. La Novia, en su casa, se acaricia, al unísono, su cuerpo como si sus manos fuesen las manos de Leonardo En este acto de amor imaginario, Leonardo y la Novia ponen tanta pasión, que toman su deseo por realidad, y los dos se encuentran, más allá del tiempo y de la distancia, bailando ya juntos una danza llena de lirismo y sensualidad. En este momento entra la mujer con el traje de Novia, la imagen de Leonardo se desvanece.

ESCENA CUARTA

Aparece Leonardo en casa de la Novia. Es el primero que ha llegado, después de la ceremonia de la boda. Leonardo ve entrar toda la boda y da comienzo la fiesta. ¡Vivan los novios! La Novia reparte entre las muchachas su ramo de casada. Suena un pasodoble. Los invitados, alegres, bailan agarrados a la manera de los pueblos. La Novia y el Novio bailan juntos, Leonardo está solo. Su mujer baila con un invitado. Leonardo aprovecha la circunstancia para sacar a bailar a la Novia.

Leonardo y la Novia, llevados de su pasión oculta, se funden, bailando, el uno al otro. La mujer de Leonardo, celosa, separa a su marido de la Novia, y un cantador, para distraer la tensión creada, canta. El Novio y la Novia, jaleados por toda la boda, bailan. Pero la Novia mira a Leonardo y sufre un desvanecimiento.

La Novia se retira de la fiesta. La fiesta, continúa. Pero, Leonardo sale escurridizo de la fiesta. Su mujer lo sorprende yéndose y sale tras él. Cuando la fiesta está en todo su apogeo entra la mujer de Leonardo, e interrumpiendo la fiesta da la noticia: Leonardo y la Novia han huido juntos en el caballo. Ahora, sí. Ahora, la Madre pide, busca entre los invitados una navaja para su hijo. Cuando la tiene, la pone en manos del Novio, y le incita a que salga en busca de Leonardo para matarlo.

ESCENA QUINTA

Aparece Leonardo, a caballo, huyendo. Abrazada a él, va la Novia, que viste su traje de boda. Desaparecen. Aparece el Novio a caballo. Después cuatro jinetes, cuatro invitados de la boda. Paran sus caballos. Consulta el Novio con ellos. Y de nuevo, salen cabalgando en busca de Leonardo y la Novia.

ESCENA SEXTA

Aparece Leonardo, a caballo, con la Novia. Se para. Oye un caballo allí cerca. Es el caballo que cabalga el Novio. Aparece el Novio. Leonardo y el Novio, descabalgan. La Novia se interpone entre ellos, pero la apartan. Sacan las navajas. Y en el mayor silencio, en presencia de la Novia, Leonardo y el Novio comienzan la lucha, es una lucha tensa, interminable como un recuerdo, larga como una agonía. No es una lucha: es una extraña danza de la muerte.

Leonardo clava la navaja en el vientre del Novio, al mismo tiempo que éste la hunde en el costado del corazón de Leonardo. Antes de caer malheridos sobre la tierra, la Novia abraza a los dos. Leonardo y el Novio mueren en presencia de la Novia.

Ballet en seis escenas inspirado en BODAS DE SANGRE de Federico García Lorca

Coreografía e iluminación:
Antonio Gades
Adaptación para ballet:
Alfredo Mañas
Espacio escénico y trajes:
Francisco Nieva
Música:
Emilio De Diego
¡Ay, Mi Sombrero! Perelló Y Monreal
Rumba Felipe Campuzano

Estreno absoluto: Roma, Teatro Olimpico, 1974

45 Minutos sin entreacto

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